Madurez ante los problemas Irene, sensatez y responsabilidad. Si, si la teoría me la sé, pero la práctica... ¿Y qué? No soy perfecta, ni pretendo serlo. Si es verdad que algunas de mis metas es acercarme a nivel personal y moral a la perfección y encontrar así la felicidad. Pero vamos a ver como dice mi madre, sigo siendo una niña, me guste o no, ya tendré tiempo de preocuparme por eso. Claro que sí, ante los problemas me acobardo y lloro, le doy mil vueltas a la cabeza. Pero todo esto solo ocupa el 30% de mi día a día o incluso menos. El otro 70 % lo ocupa mi alegría, mis tonterías, carantoñas y mi sonrisa. Estoy orgullosa de ello, aunque tengo que aprender a no hundirme cuando cruzo el umbral de la puerta de mi habitación. Como dice mi amiga: "Aplicate el cuento cariño". Y pienso hacerlo y como dicen año nuevo, vida nueva.
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