viernes, 17 de febrero de 2012

Que viva lo bonito.

(Irene Muñoz)

Y por ello que vivan los delfines. Si, ese precioso animal que me enamora. Un tesoro de la naturaleza, elegante, hermoso, señorial, amigo de sus amigos, noble... Puede que esta pasión me la haya inculcado mi papa al que le encantan también estos animales. De pequeña solía contarme cuentos sobre los delfines, sobre como nadaban mientras que en ese mismo instante el me hacía una coleta para ir cole. En verano cuando paseabamos por la playa me decía: ¿Los oyes? Estan ahí, jugando con el agua, disfrutando. Me regalaron una figurita con forma de delfín y recuerdo la cara que puse al abrir el pequeño paquete. Fue uno de esos momentos que aunque sean cosas insignificantes consiguen hacerte sonreir por encima de todo. Y a día de hoy a pesar de todo sigo conservándola. He abierto mi cajón de cosas de cuando era una enana y ver al pequeño animal ha sido un momento de los que a mi me gustan catalogar como: "los pequeños detalles que hacen feliz". Siempre recordaré las historias que me contaron acerca de ellos y espero algún día, alguna vez en mi vida, poder nadar entre ellos y comprobar si realmente el papa que quería entrener a su pequeña con historias, tenía razón en todo lo que contaba acerca de los delfines.

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