Pero aún así querido lector seré una hipócrita y te diré que aunque te sientas perdido, como yo, valora lo que tienes al lado, los que te cuidan. Déjate ayudar y sonríe pese a la adversidad. Y sí, hipócrita porque yo no lo hago ni pongo en práctica mis propios consejos. Pero esto no quita que yo quiera la felicidad para mis allegados y por lo tanto que no sigan mi ejemplo. Y por ello te digo que estés donde estés, aunque te sientas mal, piensa en aquello que te haga esbozar una sonrisa, llorar de emoción, querer gritar, recordar algo que te alegre el día, algo que te marcó en la vida... y vive.
No te arrepientas de tu pasado, es parte de ti, pero entristécete de tus errores pero que solo sirva para motivarte a seguir y a mejorar. Querido lector déjate querer, amar, abre tu corazón a los demás. Recuerda que un buen gesto es el mejor agradecimiento y lo mejor que puedes ofrecer a los demás. Sé tú mismo porque estoy segura de que hay gente que si no te adora ya, lo hará y no por lo que intentas aparentar si no por lo que eres. Cuida a la gente que te quiere. Emplea tiempo en alimentar y mejorar tus relaciones y sobre todo haz todo aquello que te guste porque tu bienestar creará el ambiente que todos deseamos en nuestras vidas rutinarias. Me despido ya estimado lector, no olvides que estas aquí por y para algo. Aprovéchalo y sonríe.
Y como último consejo, querido, encuentra el sentido a tu vida y la felicidad vendrá por añadidura.

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