(Irene Muñoz)
Muñecas que sonrien, muñecas vestidas, muñecas desnudas, muñecas peinadas, muñecas sin alma, que no sienten, no lloran, no hablan. Bonitas y feas, grandes y pequeñas, al fin y al cabo, muñecas. Y así, desgraciadamente, se sienten muchas mujeres y niñas, objeto de alguien, siervas de dueños y dueñas, utilizadas. Lo que darian por ser amadas, como lo son muchas de las muñecas... de porcelana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario